Samuel, movido por una mezcla de escepticismo y curiosidad, decidir participar en un retiro religioso local. Allí, un anciano pastoreo con lentes y barba blanca le dijo: —Muchacho, ¿has oído hablar de la "ola de sanidad"? La unción es la clave. No se vende, se da. Samuel escuchó las historias de cura a ciegos, de enfermos restablecidos, y se preguntó si podría aplicarla a su vida.

Noticias de Samuel se propagaron. Aparecieron personas con dolores crónicos, niños con temores, ancianos con sentimientos de soledad. Él los escuchaba, oraba con ellos y, muchas veces, testigos afirmaban haber sentido una "oleada de calor" en sus espaldas. Aunque Samuel nunca se presentaba como curandero, los llamaban "El Joven con la Ungüenta".

Años después, al repasar el libro azul, Samuel dibujo una nota al margen: «La verdadera unción no se descarga en PDFs… se construye con lágrimas, con oraciones, y con la valentía de entregar tu historia a Dios» .